miércoles, 30 de octubre de 2013

Vecinos de Lechería: "Hay calles que ya no son seguras"

Para algunos habitantes del municipio Diego Bautista Urbaneja, caminar 300 metros desde sus hogares hasta algún otro destino, implica un riesgo que no desean correr.
Lechería.- Para los vecinos del muni­cipio Urbaneja, caminar por las calles se ha vuelto peligroso. Denuncian que los robos son constantes a cual­quier hora del día.
Vecinos de las residencias Morro Yacth Club y Las Mari­nas de Lechería comentaron que caminar los 300 metros desde la avenida Camejo Oc­tavio hasta las entradas de sus urbanizaciones es un riesgo.

“Hay calles por aquí que no son tan seguras”, comentó la habitante Rebeca Lombardi, quien fue víctima del hampa cuando caminaba a su casa en Las Marinas.
Contó que regresaba de la universidad a eso de las 11 de la mañana. El carrito la dejó en la avenida principal (Camejo Octavio) y en el trayecto a pie un carro se le paró al lado y los pasajeros la atracaron. Le quitaron el teléfono.
Al parecer, ese es el modus operandi de los delincuentes que frecuentan este sector.
Otro de los vecinos de Mo­rro Yacth Club, quien prefirió no identificarse, lo confirmó. “A mí no me han robado, pero tengo vecinos que sí han sido atracados. Pasan carros que se te paran cerca, te hablan como si te conocieran, pero no, con una pistola apuntándote te piden todo”.
Refirió que acostumbra a caminar en la mañana, pero actualmente han tenido que tomar medidas para no ser robados. “Hemos optado por salir sin celular ni reloj. La inse­guridad por aquí está terrible. Roban a plena luz del día. En la mañana, en la tarde a cual­quier hora es lo mismo”.
Otra forma
Richard Martínez, vigilante, comentó que no sólo roban a los que caminan por la zona, sino que también desvalijan los carros que paran afuera de las residencias.
“Desde hace dos años para acá la cosa ha ido empeoran­do. Dejar un vehículo afuera es exponerlo al hurto. Vienen en carros, se paran cerca y empie­za la carga. Los abren y les han robado hasta los cauchos de repuesto”.
Agregó que los fines de se­mana cuando hay fiestas y se reciben más visitas, los malan­dros hacen de las suyas, pues la cantidad de carros que se estacionan afuera es grande. “Los domingos cuando esto está solo también aprovechan. Nosotros lo más que podemos hacer es llamar a los policías, pero tardan mucho en llegar”.

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